August 1, 2023 | Español
Fr. Stephen Van Lal Than

El Papa Francisco pasa una pancarta de Nuestra Señora de Guadalupe mientras saluda a la multitud durante su audiencia general en la Plaza San Pedro en el Vaticano el 6 de abril. (Foto CNS/Paul Haring)

Nuestra madre María y su papel en la historia de la salvación

Mis queridos hermanos y hermanas en Cristo,

Mientras miramos hacia las próximas semanas en el calendario litúrgico de la Iglesia católica, podríamos sorprendernos por la prominencia de la veneración de María reflejada en estos días. Durante un período de aproximadamente seis semanas, hay al menos seis fiestas asociadas con María, algunas importantes, otras menos conocidas. Estos son solo algunas de las fiestas y memorias por las cuales la Iglesia resalta a María para venerarla, recordándonos siempre que Dios actuó a través de una mujer para lograr nuestra salvación.

La más destacada de estas fiestas durante estas semanas es la Solemnidad de la Asunción de la Santísima Virgen María que se celebra el 15 de agosto, recordando la seguridad de la Iglesia de que María fue llevada en cuerpo y alma al cielo tras su muerte terrenal. En algunos lugares se recuerda esta fiesta como el Tránsito o la Dormición de María.  La observancia generalizada de este evento viene del siglo V y refleja la confianza de la Iglesia en que María fue recompensada por su fiel entrega a la voluntad de Dios.

El 22 de agosto, el octavo día de la octava de la Asunción, observamos la Memoria de Nuestra Señora María Reina. Hay una naturalidad en usar una semana entera para marcar celebraciones especiales y aunque el Reinado de María no parezca impactarnos directamente, habla de la importancia que la Iglesia le asigna a María. Quizás nuestra mayor familiaridad con este título es el quinto Misterio Glorioso del Rosario, la Coronación de la Santísima Virgen María como Reina del Cielo.

A principios de este mes, el 5 de agosto, hay en el calendario una fiesta menos conocida asociada con María. Después del Concilio de Éfeso en 431 donde María fue definitivamente identificada como la Madre de Dios, el Papa Sixto III erigió en Roma la basílica más antigua de Occidente dedicada a María: la Basílica de Santa María la Mayor. Esta basílica sigue en pie y cada vez que el Papa Francisco viaja fuera de Roma va al santuario a rezar ante una imagen de María tanto a su salida como a su regreso.

Cuando pasamos a septiembre, encontramos aún más fiestas marianas. El 8 de septiembre se observa Fiesta de Natividad (cumpleaños) de la Santísima Virgen María. Esta fiesta también viene del siglo V y marca específicamente el aniversario de la dedicación de una basílica en Jerusalén que se encuentra, según la tradición, en el lugar de la casa de Santa Ana, la madre de María. Todas las cosas se unen: El 8 de septiembre es precisamente nueve meses después del 8 de diciembre, cuando celebramos la solemnidad de la Inmaculada Concepción, recordando que sólo María fue concebida sin pecado.

La fiesta opcional del Santísimo Nombre de María se observa el 12 de septiembre y celebra exactamente lo que dice: ¡que el mismo nombre de María es santo! Con esto se nos recuerda que son las palabras de María en el Magníficat las que proclaman: “Santo es el nombre de Dios”.

El último homenaje a María en estas semanas se celebra el 15 de septiembre como Memoria de Nuestra Señora de los Dolores. El día anterior, 14 de septiembre, es la Fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz. Esta memoria en honor a María nos recuerda la centralidad de la Cruz en nuestra fe y devoción, significando la dimensión muy humana de este misterio de nuestra fe.

Estas son solo algunas de las oportunidades que la Iglesia nos presenta para venerar a María. Quizás en otra columna pueda hablar de algunas otras fiestas de María: la Memoria de Nuestra Señora del Rosario (7 de octubre), la Memoria de la Presentación de la Santísima Virgen María (21 de noviembre), la Solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María (8 de diciembre), la fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe (12 de diciembre), y la Solemnidad de María Santísima Madre de Dios (1 de enero).

Incluso estas no son todas. También honramos a María en la Solemnidad de la Anunciación del Señor (25 de marzo), la Fiesta de la Visitación de la Santísima Virgen María (31 de mayo), y los memoriales de Nuestra Señora de Lourdes (11 de febrero) y Nuestra Señora de Fátima (13 de mayo). La lista no termina aquí, ya que no todas las fiestas marianas están incluidas en el calendario de la Iglesia en los Estados Unidos.

Si nosotros, como católicos, no estamos en sintonía con el papel de María en nuestra historia de salvación, no es porque la Iglesia no nos lo presente.

Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Sinceramente en Cristo,

Obispo William F. Medley
Diócesis de Owensboro


Originalmente publicado en la edición de agosto de 2023 del Católico de Kentucky Occidental. 

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